El debate sobre las implicaciones éticas de la ingeniería genética está creciendo exponencialmente. La sombra de la “eugenesia” sigue persiguiendo a la humanidad, al mismo tiempo que el afán por perfeccionar la raza de la Alemania nazi no se olvida. El temor de la gente de que la manipulación genética devenga en la creación de una raza superdotada que subyugue a los que no tengan acceso al mejoramiento genético; el miedo de que “jugar a Dios” conduzca al desastre genético; la percepción generalizada de que los avances en la genética puede ahondar la brecha entre ricos y pobres. Todas estas inquietudes, y otras mas, han alimentado el debate genético obligando a las instituciones reguladoras a encauzar, retroalimentar, y vigilar las investigaciones referentes a los genes y la biotecnología en general.
Es evidente que la participación de Universidades, gobiernos, instituciones reguladoras, organismos civiles, e iniciativa privada, es imprescindible para regular la ingeniería genética. Creo además, que la investigación genética ya es imparable, ya no tiene camino de regreso. Por eso, la regulación gubernamental apoyada en la ética y la moral es absolutamente necesaria.
Personalmente, debido a mi formación bíblica e ingenieril, considero que los avances en el campo de la genética deben tener una base ética y moral. Esto es, tales avances tienen que ser regulados en función de los principios del respeto a la vida y a la individualidad. Mi postulado es que el mejoramiento ético condiciona el mejoramiento genético. tengo mis razones para sostener lo anterior:
1.- El individuo debe ser el beneficiario de los avances científicos.
2.- La ingeniería genética trabaja con la estructura de la vida. Y como no es lo mismo modificar un motor o un edificio que la vida de las personas, la ética debe encauzar la investigación genética.
3.- Nadie puede garantizar que la manipulación de la información genética esté exenta de errores. Los peligros son mas que evidentes.
4.- Hay cierta probabilidad que las empresas dedicadas a la manipulación de los genes puedan evadir las regulaciones gubernamentales. Y sin controles claros, puede ocurrir alguna desgracia.
5.- Hay el riesgo latente que surja una sociedad polarizada: por un lado los que pueden costear las mejoras genéticas formando un grupo superdotado, y por el otro lado los que no tienen el dinero para hacerlo y serán inferiores.
Las anteriores son algunas razones. Luego abundaré.